Damas y caballeros, con todos ustedes, Casiopea

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Distópica. Escritora cruel. Periodista por vocación y de profesión. Colecciono cuadernos y acabo de aprender a escribir con pluma. Cazatormentas. Amanecista. Tolkiendili. Tintadicta. Gatuna. Feminista y libre. Soy de la Sangre del Dragón. Sigue las baldosas amarillas.

diciembre 31, 2017

Cinco minutos antes de la cuenta atrás...


ENERO


Uvas con un nudo en la garganta. Incertidumbre, en todos los sentidos. Año Nuevo con mi hermano. Kate, Casiopea, Barcelona. Casi tres días de risas, regalos, momentos, tarta. Turisteo de ciudad. Un encuentro en moto en Urquinaona y volver la cabeza para otro lado, por si las moscas. Una planta preciosa en Las Ramblas que acabó siendo mía (gracias, Kate). Un tortel de Reis de mazapán y una foto a dos con nuestras coronas (por fin hay una para cada uno). La felicidad es un molde de bundt para tu madre. Mis primeros rollos de canela, un bizcocho de yogur igualito que el escudo del Capitán América y sacar a la gran Marta Ponce de la pantalla. Últimas horas “A través del reflejo”. Una edición antigua de Heidi en un Flea. Un Instagram lleno de gatos (míos, claro), volumen I. El despido. Que se nos viniera el mundo encima y que acabara saliendo trabajo en el mismo sitio al que fuimos a celebrar mes y medio antes el primer cambio de destino. Eh, que igual la vida se encarrila. Paciencia. Más cuadros floreciendo en nuestras paredes. El jardín, que crece. Tardes de té y de Mujeres Flor con mis 12 meses, 12 flores.



FEBRERO


Las primeras fresas con nata de la temporada. La que se viste de verde por guapa se tiene, o cómo sacarle partido a un jersey que te costó 2 euros. El Descubrimiento: una Raindrops en el Jardiland, mi primera planta rara de verdad. El desastre (The Disaster, en inglés). Una peluquera que, por “córtame un poco las puntas” entendió “déjame el melenón que traigo, morena, en una birria de melena midi”. Llorar de amargura por el pelo tan corto (#firstworldproblems, ya lo sé). Vaivenes laborales. El piso nuevo de mis padres, tomando forma poco a poco. The Big Revelation (La Gran Revelación): Que te llame tu madre para decirte “¿Tú nos podrías pedir un mueble que hemos visto en Amazon?” y darte cuenta de que tus padres se acaban de pasar Internet y entran por la puerta grande en el siglo XXI. Y tal. Adiós, Taniguchi. Adiós. San Valentín para dos, pese a no estar pasando por uno de nuestros mejores momentos del año (y la cosa prometía ir a peor). Un corazón cuajado de flores. Bombones. Promesas que no se piensan cumplir. Un jueves lardero conquense en Barcelona y un jardín lleno de prímulas, suculentas que ¡sorpresa! florecen… y las plantas empezando a colonizar el interior de mi casa. Volver a cantar en las Redes Sociales (“You’re the Devil in disguise, oh yes you are) y un Instagram lleno de gatos (míos, de nuevo), volumen II.




MARZO


Teoría y práctica de echar de menos a mi Ohana-lejana. Conquense Connection y más flores para después de un concierto (de inicio de Cuaresma, claro). The Thyssengate (#yomeentiendo #tumeentiendes). Ser Dama de Honor. Una caja de pastas caseras, una lasaña inmejorable (la de mi tía, por si hay duda) y una sesión de fotos haciendo el mono en los jardines frente al Thyssen. Podríamos ser normales, pero sería menos divertido… ¿verdad Gema? Sombra, en sombra, a la sombra. Decisiones que duelen y hacer lo que hay que hacer, aunque no sea exactamente lo mejor para ti. La ética y la honestidad por encima de todo. Un sueño cumplido: pronunciar la XVI Exaltación a Nuestro Padre Jesús Nazareno del Puente. Nunca podré agradecer lo suficiente a mi Hermandad un honor semejante. Agradecer a mi padre, a mi madre, públicamente, todo lo que soy. Que mi abuela me viera en directo. Pero, sobre todo, tener la oportunidad de hablarte, Señor, con el corazón. De decirte que, yo... Siempre contigo, Señor. Contigo, siempre. Lady Succulents, mi alter ego jardinero en Instagram (por si os interesa, me encontráis como @lady_succulents). Un reto: probar las torrijas de todos los bares/restaurantes a los que vaya en Cuaresma. Un ramo de flores que brota para mi del corazón de mi hermano. Qué bonito es que te quieran las personas a las que quieres. Audrey II, o la crasa más grande de mi jardín (gracias, Gema). Un seminario de crecimiento personal y laboral que me acabó pareciendo un timo pero del que nació una idea que sigue en el aire: El Extraordinario Bazar de Cuentos Ambulante. Ojalá todos los meses acabaran con tarta de zanahoria de tu madre.




ABRIL


Algunos paisajes no se olvidan nunca. En un lugar de la Mancha, por fin vi molinos que se asemejaban a gigantes, en un día bonito con mis queridos Ana y Fran. Ondulada osadía perfecta de cumpleaños. Felicidades, Gema. Una postal vintage (eres un sol, Juncal) y un corresponsal puntual en mi buzón de Barcelona, para cogerla. El incendio. Té Memorias de África (mi descubrimiento del año) entre palmas y ramos y un abrazo con mi hermano que vale, por lo menos, por una Semana Santa. Aprender que a veces, puede más la Madre que el Hijo, faltar al Pregón de tu mejor amigo en Las Mesas (aunque sabes que estuviste presente en sus letras) y que me hagan fotografías bonitas mientras trabajo. Nueve días (y ¡qué días!) con Águeda. Quemarte la nariz en plena Semana Santa. La vida y descubrir abrazos que lo son todo. Sobre todo, de bancero de Lunes Santo que sueña con Madre al hombro de Madrugada. Confirmar que la mejor forma de terminar un Martes Santo sigue siendo acompañando a la mesa a los esclavos del Señor. Y que tu mirada, Padre, me acompañará para siempre. Pecar con estilo por culpa de terceros un Jueves Santo (nosotros nos entendemos ¿eh, Rodrigo?). Encuentros En el Calvario que lo fueron todo y detalles que conmigo para siempre se quedan. Momentos que quizá no comprenda más nadie pero, a nosotros... ¿qué nos importa? Flores del Señor para mi escritorio y descubrir que en Bélgica también se rompen las tulipas. ¡Ay! Llorar al ver a Kateryna vestida de novia por primera vez; gracias por dejarme acompañarte en uno de los momentos más importantes de tu vida. Qué bonito fue. Mamá. Mujer-que-todo-lo-puede. Dos días maratonianos en el Salón de Gourmets y una foto con Chicote, una felicitación por mi trabajo y un detallazo: una clase personalizada de fotografía para móviles por Barcelona. Sorpresa de cumpleaños para mi madre. Volver… Pan de limón con semillas de amapola y una rosa en una cúpula por Sant Jordi, que no marca el tiempo que me queda para conseguir que se rompa el hechizo pero es como la de La Bella y la Bestia. Dos propuestas de exposición para mis Mujeres Flor que no se llegaron a materializar.



MAYO


Litigios post-incendio. Dos peperomias y un destino. El mayo al Jesús Nazareno de mi pueblo en un balcón de Barcelona. Un reconocimiento muy especial a mi trabajo: la insignia de plata de la V. H. de la Negación de San Pedro. Gracias, hermanos. Con el Señor, juntos, caminamos. Historia de una Coronación. Ponerle rostro y devoción a Nuestra Señora de los Dolores y las Santas Marías. Las mejores pizzas uruguayas del mundo, a un tiro de piedra de casa. Una pared para mis Mujeres-Flor. Terraceo time, para dos. Hortensias azules en mi jardín y descubrir que, por más que me gusten, yo a las hortensias no les gusto mucho. Una estampa antigua de la Virgen de la Fuensanta para presidir (y cuidar) nuestro jardín y un macetero colgante tejido por mi madre. Una mesa antigua en la basura que ahora forma parte del jardín; me encanta rescatar objetos y darles una segunda vida. Encontrar un bar en Barcelona en el que sí te ponen tapa… ¡y no te la cobran! Reorganizar el salón para doblar el espacio. El cuento de la criada. Half & The Cat. Mi hermano vestido de novio y un traje fucsia para la madrina más guapa ever. Un domingo de café y paseo con Mai en la Condal y un esqueje de echeveria imbricata que me dio la dependienta maja de una tienda de prótesis (fui a pedírselo, que robarlo está feo). Unos billetes de tren rumbo a la Duodécima a 25 euros y cantar, mucho, en Instagram.



JUNIO


La docena. Que pocas cosas hay en esta vida que merezcan más la pena que sacar en secreto unos billetes de tren para ver la Final con tu padre y ser testigo y causa de su cara de sorpresa y felicidad al verte. Que, mientras pueda, yo las finales las veo contigo, papá. Y por fin otra final los tres juntos, como cuando éramos pequeños. Que la vida, a veces, puede ser maravillosa. Queda inaugurada la temporada de vestidos. Sobres, qué cosas, que no saben lo importante que es aquello que guardan. Como, por ejemplo, la invitación de #LaGranBodaHispanoUcraniana. Recuerdos del Camino de Santiago con mi hermano. Una colección de monedas para comprar a una novia. Tardes de picnic en la Ciudadella. Una camisa ucraniana, unos zapatos de Dorothy y el viento tirando árboles a diestro y siniestro. The Ballarin Project. Esplendor en la hierba y muchas fotos de final de primavera. Mirarnos a los ojos, a pesar de todo (o precisamente por eso) y seguir viendo en la pupila del otro la palabra “Siempre”. Una estantería en la pared con dos botelleros de madera. Orquídeas en el pelo. Una gata vestida de sol. Un sombrero de paja, una kokeshi del Matsuri y atardeceres desde mi terraza cuajada de crasas. A 200 llegaba la colección. Que el que estaba acabado se ha vuelto a alzar con la Copa de los Mosqueteros o la alegría de ver a Nadal ganando de nuevo Roland Garros. Domingos con J de Juntos. Ser jardinera es también aprender a decir adiós… y que el viento te rompa algunas plantas. Un cesto de hortensias rojas como declaración de amor.




JULIO


Empezar el mes con el robo de mi retrovisor. Un Calendario de Aniversario (eres lo mejor, Jose) y tardes en el puerto con vestidos de volantes. Que Fanti es el gato más bonito del mundo. Contraluces en azul. Oceánica Pretty. Sube la apuesta para comprar a la novia. Una corbata para todos. Vladimir, el geco escapista con nombre de sobrino. Paperblanks te ha seguido en Instagram. Ver pasar la vida en los muros de Torrasa. El Jardiland casi casi como mi segunda casa. Que las dependientas ya te conozcan y te avisen cuando hay crasas nuevas. Que te presenten al jefe de sección para que “le pidas las que quieras”. ¿Obsesionada yo? Parfavar… Que lo mejor de haber sido campeones del Mundo es el ritual de volverlo a recordar cada 11 de julio. Crasas que te esperan en Cuenca porque te las han encontrado tus padres. Nuevos fichajes in da haus: Ballenito y Moby Dick. Que Jane Austen es una Mujer-Flor. Una alfombra roja para decir sí. Claro que sí. Por siempre sí. Mireia Belmonte, Campeona del Mundo.




AGOSTO


Agosto va de vestidos. Un kit de supervivencia, unas crasas en cajas y una coreografía tan llena de amor que nos hizo llorar. Un paquete maravilloso de parte de Juncal. Sorpresas llenas de luz. Recuperar el rojo en Lola’s (y un cabello bonito de verdad de la buena, por fin). El vestido rojo más bonito del mundo. El chino auténtico más delicioso. Sobremesas para dos. Una visita inesperada (y muy guay). Un vestido turquesa y Delatori, nuestro cojín-corazón. Una siesta imprevista que nos evitó estar en el lugar equivocado, en el momento equivocado. Las Ramblas nunca volverán a ser igual. Flores junto a versos de Lorca y rezar. Y sentir. Y escuchar. Silencio, por encima de todo. La vida, que sigue. Siempre. Platos que parecen azulejos antiguos. Sesiones de hipnosis gatuna y del Gran Circo de los Gatos. El verano es para jugar. Que mis fotos de crasas van a formar parte de una app de identificación de suculentas creada por un americano. Fantasía fotográfica en las calles de Gràcia y de Sants. Una camisa amarilla con muchas novias para viajar a los 50 en un bar. Agosto de luz y de color. Una falda de Dama de Honor, unas sirenas-maceta como para enamorarse y mis primeros intentos con la arcilla. Fácil no es. Divertido, sí.




SEPTIEMBRE


#LaGranBodaHispanoUcraniana. Si lo ves o no lo ves… o 21 días de pistas para una Luna de Miel. Te voy a dar muchas pistas falsas y lo sabes. Un mes para quedarse sin espacio en la terraza y la colección, que llegaba a las 300 crasas. Tardes de tarta y café, de descubrir gardenes nuevos. Road to Cuenca. Fiestas de Septiembre todos juntos otra vez. Prerrafaelismo y tardes llenas de luz. ¡Viva la Virgen de la Fuensanta! Galletas con chocolate, muñecas rusas en el Fleadonia y domingos para descubrir nuevos restaurantes en Barcelona. #LaGranDespedidaHispanoUcraniana y que emborracharse con un Mon Cheri sea de guapas. Preparativos, un viaje a Barcelona en busca del ramo de novia (o, lo que es lo mismo, el último viaje de mi hermano y yo juntos con él como soltero) y una hamburguesa en un área de servicio que ya la quisieran para sus cartas muchos estrellas Michelin. Nervios, más nervios… para, por fin, ser testigos del día en que por fin vi a mi hermano completamente feliz. ¡Vivan los novios! ¡Vivan los novios que no se casan! ¡Viva la que cogió el ramo! Ay, pájara. Palabras para dos enamorados. Mi madre, radiante de felicidad. Una sesión de fotos maravillosa con Mirlo Azul y una foto a lo Casa Real para enmarcar. Carmina Burana en Uclés, días de mucho trabajo, de crecimiento profesional. Nuevos horizontes, nuevos proyectos. Que la vida de autónomo es la vida mejor, hombre. Sobre todo cuando tu trabajo no para ni el día de la boda de tu hermano. Ah, espera, que el acabado también ha ganado el U. S. Open. Dos sirenas directas desde Australia a mi Jardín. Unos que se van de Luna de Miel y otros que volvemos a casa. ¿Os he contado ya que tengo a Pincho en el jardín? Hasta siempre, Contador.




OCTUBRE


Un gato dentro de una caja (feliz cumpleaños, Fanti). El Procés. Plantearse muchas cosas. Madrid en el horizonte. Días para celebrar buenas noticias y nuevos proyectos. Tazas-maceta y ahora también me gustan los astrophytum (lo que nos faltaba). A lo mejor es un poco pronto para comprar adornos de Navidad… Una kokeshi desde Japón y tardes de café y rollos de canela. Una caja entera de panellets para mi solita (lo que me gustan no está en los escritos…). Que Jose se ha dejado perilla (¡por fin!). Una taza-pájaro y un regalo anticipado de cumpleaños en forma de botas bordadas de flores. Aduana, mon amour. Una sorpresa de cumpleaños y unas velas de tarta chusqueras que casi se consumen antes de que a Jose le diera tiempo a soplarlas. Teoría de la Senectud (muahaha). Resaca fotográfica post-boda. Un zorrete de cerámica, una begonia de lunares y gatos durmiendo en todos los rincones del hogar. Volver a hacer una linterna calabaza, para que Jose hiciera la primera. Día de Todos los Santos, bitches. El Monte de las Ánimas (leída y cantada) y un maquillaje de Calaca que dio mucho, mucho miedo y del que me siento muy orgullosa. Lástima de no poder llevarlo una semana, por lo menos.




NOVIEMBRE


Crasas en el cementerio, o cómo pasar un día original de Todos los Santos. Quedarme con las ganas de llevarme unos esquejes, sobre todo por si me traía algún alma a mi jardín. No me digáis que un fantasma no iba a ser un jardinero chulo. Una kokeshi del Salón del Manga y una colección de vasos navideños de Starbucks que se han convertido en macetas para el jardín. 34. Un cumpleaños con tarta sorpresa (Jose, eres un sol) y de estrenar vestidos bonitos. Echar de menos la felicitación de mi tía a las 12 en punto. Regalos antes, durante y después. “Oh, Din-Don, ten corazón...” o cómo, de repente, mi casa se ha convertido en el castillo de La Bella y la Bestia con dos figuras maravillosas de Lumiére y Din-Don, gracias a mi hermano y Kateryna. Os quiero, guapos. Tres días en Madrid y comerme media lasaña de una sentada. Si la lasaña de mi tía no existiera, habría que inventarla. Un multi-regalo sorpresa de mi prima que me encantó. No-novia de rojo. De #LaGranBodaHispanoUcraniana a #LaBodademiMejorAmigo. “Se ve que es época de bodas” “Se ve que sí” (Primos, en bucle, aunque haga muuuchos meses que no la veo). Una caja que guarda un regalo secreto hasta el 25 de diciembre (te quiero, mamá). El regreso. El andén. El empujón. La caída. El casi esguince y un tobillo que ahora me duele cuando llueve. ¿He mencionado ya que hay gente con mucha prisa y muy imbécil? Una planta debajo del tren y un señor muy amable que la rescató. Llorar en el metro con el tráiler de #LaGranBodaHispanoUcraniana by Mirlo Azul. Días que saben a Pumpkin Spice Latte. Hola mi amor, yo soy tu loro (o la Banda Sonora preferida de Fanti). Regalos desde Praga-Viena-Budapest. Una invitación a escribir un artículo sobre cuidado de suculentas en una web americana. Una felicitación por mi trabajo muy especial y proyectos que crecen.




DICIEMBRE


Tres Calendarios de Adviento: uno para seis, uno por amor y otro (por sorpresa) para mí. Un belén de ratones, un belén de mi infancia y un belén para regalar. El Calendario de Adviento nos ha traído un Tió. Puentes con mi prima y superar el reto de ver todas las pelis navideñas malas de la historia. OT y sus pases de micro. Carmen. El Mercat de Santa Caterina. Y fruita, claro. Mucha fruita. Odiar las despedidas, un año más. Y desear que pasen los próximos doce meses tan rápido como los últimos para que vuelvas a venir. 12 días, 12 regalos: uno rumbo a Madrid, otro a Irún. Correos haciendo de las suyas con mi regalo de los Reyes Majos. Vergüenza ajena. Vergüenza os debería dar. Pero no os la da, que lo sé yo. Chocolate con churros, flores de hilo y una maravillosa postal hecha a mano de parte de mis padres. Poner el árbol, unas guirnaldas, una corona en la puerta, luces en la terraza… Adviento que es casi Navidad. Un ángel de papel en mi árbol, hecho por mi madre. Estrellito, el nuevo cojín (sí, ya, les pongo nombres a los cojines). Jumanji de preestreno. Que el cariño son dos pastillas caseras de turrón (gracias, Ana y Fran). Una semana en vilo. Querer viajar de sorpresa a casa en Navidad. Haciendo un pulso cabeza y corazón. Ganó la razón, Nochebuena para dos. Regalos casi sorpresa bajo el árbol. Videollamadas que nos acercan un poco más. Que haya tenido que llegar Kateryna para que mi hermano me responda a una postal de Navidad. ¿Sabéis lo que pasa cuando esperas para comprar un calendario de adviento hecho de cubitos para poner plantas? Pues que lo encuentras muy rebajado un día antes del último del año. Si es que hay que tener paciencia. Y ahora sí… Final de año para dos. Final que es principio, porque ahora… ¿volvemos a empezar?

diciembre 31, 2016

De esta herida y de esta luz...



ENERO

Barcelona. Empezar el año un año más lejos de casa se lleva mejor si la tarde de Año Nuevo te espera en Bracafé @unbreakmypants (Almudena para los no tuiteros). Casiopea cumple 7. Una mesa adoptada, un trabajo de “restauración” a mi manera y un tortel de Reis de mazapán. Un mail largo, larguísimo, que llegaba seis años tarde. Un punto y final en bonito a algo que no lo fue tanto pero, con el paso de los años, todo se relativiza. Mejor empezar con el alma limpia. El (último) viaje a Oropesa. Días de visitar los restaurantes más chic de la Condal. Mi primera pluma estilográfica en una noche perfecta. Paneles secretos. Descubrir que formas parte de los Fantásticos Siete. Gracias por todo, Ramón. Descubrir Le Petit Pot, profecía de tardes de tarta y sonrisas. Recuerdos encerrados en las fotos en los espejos del Acuario de Barcelona.

FEBRERO

No Soy, como declaración de intenciones. Volver a trabajar con Vanessa (Controluve) tantos años después y encontrar a la perfecta compañera de viaje en esto de la Comunicación. Eres la mejor, poco te lo digo. Una clienta que supuso un auténtico reto. Una llamada que me costó creer: “Hemos pensado en ti como pregonera de la Semana Santa de Iniesta”. Gracias, Alberto. Por una ilusión tan grande como ésa. Un San Valentín por adelantado, un viaje con un día de retraso y los gatos y yo con los bártulos a Cuenca. Si mi madre hace la mejor Red Velvet del mundo, habrá que dejar constancia. Una llamada, un susto y algunos días de sala de espera. Un rosario de malas artes varias. Una renuncia, un “ni se te ocurra” y un sentir el apoyo cuando más lo necesitaba. La mala gente lo intenta, pero no lo consigue siempre. 

MARZO

Flores entre bambalinas en el Concierto de Inicio de Cuaresma. Presentar sin micro el IX Encuentro de Música Sacra. Iberia Sumergida en Cuenca. Pregonera de Semana Santa en Iniesta. Descubrir lo que es el cariño de todo un pueblo en doce horas (y lo que es echar, por encima de todo, de menos a tu hermano). Soñar olivos y banzo y penitencia desde el altar de la iglesia de Iniesta. Os llevo en mi corazón. Mi gratitud eterna. Una Semana Santa con Jose. Enseñarle lo que es, de verdad, Cuenca. Emocionarte cuando tus padres te cuentan que, aunque entienden nada y menos de redes sociales, han encontrado la cuenta de Twitter de la Junta de Cofradías y se han emocionado con tus retransmisiones. Que no se van a dormir hasta que no te despides. Un Jueves Santo en que me robaron el coche (en Cuenca, lo nunca visto) y el Sábado de Gloria más triste de mi vida. Una llamada de teléfono que no cogí y otra que nunca hubiera querido recibir. Un viaje a Alicante de ida y vuelta sin sonreír en todo el camino. Adiós, tío Antonio. Hasta que nos veamos en el Padre. 

ABRIL

Contar el paso de los meses en los murales de Torrasa. Seis años con Pretty. Unos zapatos rojos para no perder mi camino de baldosas amarillas. 18. Un libro para atesorar momentos y el deseo de celebrar contigo 18 veces, 18 años, Gema. Un bolígrafo especial para escribir relatos y un mail con el alma entre líneas en el camino de vuelta a Barcelona. Despedidas que son continuarás. Reconocimientos a mi trabajo que se hacen constar en acta y me hacen feliz. Más de lo que nadie imagina. Una tos fea. ¿Diagnóstico? Pulmonía. Días de angustia, jarabe, antibióticos y mucho miedo por Fanta. Noches de dormir en el sofá, de despertar con miedo por si, a la mañana, ya no lo encontraba. Un ángel en forma de veterinaria que se llama Mireya. Mejoría lenta, pero al fin y al cabo mejoría. Tardes entre darbukas, guitarras y salterios. Sant Jordi de rosas y risas en La Rambla. Una foto que se convirtió en un cuadro. Mi vuelta intermitente a El Buscalibros. The devil in disguise en repeat, en la cabeza y fuera de ella (¿eh, Jose?). Noches con R de Ojalá. Remontadas históricas. Aprender a decir “No” y empezar a poner las cosas en su sitio. 

MAYO

La mejor horchata valenciana no está en Valencia. Dos geranios de pensamiento en mi terraza y una afición a la jardinería recién descubierta. Resulta que sí sé cuidar plantas. Solo tenía que encontrar las que no se me murieran. Nuevos clientes y proyectos, alegrías y quebraderos de cabeza. Unos que se marchan y otros que llegan. Restaurantes en los que hasta el pan es elegante (por detrás y por delante). Pulmonías que se enroscan y se alargan y un Fanti y yo solitos en el coche camino de Cuenca. Una undécima en los penaltis, tres corazones en una misma garganta y que nos siga uniendo lo que late, entre las costillas, a ras de pecho. Mi Gema, que se graduaba. Una tarde inolvidable en el Vedruna. Tantos recuerdos, tantas vivencias. Sentir que la vida se nos escapa y hay que agarrarnos de la mano para que no se nos pierda. Un viaje juntas a Cuenca con Izal de fondo y el “serrucho, serrucho”. Madres que roban plantas (algún día os contaré la historia, solo diré que, en verdad, las plantas las pagamos, pero me gusta decir que fueron robadas. Yo me entiendo). Vuelta a los lugares a los que hemos llamado hogar. 

JUNIO

Erasé un jardín en una terraza y un jardín escondido de Amara Montes en ella. El alta, por fin, a Fantifli. Una caja de bombones y un abrazo para celebrarlo con su Súper Veterinaria (gracias, Mireya). Fantasmas en Twitter, candado a mi red social. Personas que no aceptan que no las quieras en tu vida y se empeñan en manifestarse, estés tú de acuerdo o no. Una llamada en el Gran Vía, un “hemos pensado en ti” con el que llevaba media vida soñando y unas mariposas en el estómago que anidaron y no se marchan. Para saber más, os emplazo a marzo del año que viene. Una coca de Sant Joan (del Pambolisucre) que casi me zampé de una sentada. Por el amor de Gravesen en bucle, en la cabeza (qué temazo, qué temazo). Brexit. Una lanza por Almudena. Lo inesperado (o quizás no tanto), que a veces sucede. Días de incertidumbre y lágrimas. Adioses. Cosas que se quiebran. La distancia se hace a veces demasiado larga. Un tren a Cuenca. Y noches de cazar pokémon y de solucionar todo y nada. Nostalgia por la vida que no has vivido. Quién sabe. A veces es mejor la vida que te espera. Que el recuerdo de mi abuelo es un cesto de lavanda. Espleguera en mi terraza. 

JULIO

Un Calendario de Aniversario en Julio (te amo, Jose). Delusito cumple 7. Un vestido de pin-up, una sesión rockabilly de fotos y Rocío, que llega. Tardes de tarta y confidencias bajo la atenta mirada de las Musas del Palau de la Música. Lo que un error unió, que no lo separe la distancia. Juncal o cómo un intercambio de libros en Instagram puede traer a tu vida a personas extraordinarias. Sentir la cercanía y afinidad con ella a pesar de lo lejos que estamos. Ojalá más cerca. La colección de plantas crece. Recorrer Barcelona de garden en garden y perderse. Y encontrarse. Salvar de la mosca blanca a tus geranios de pensamiento dos veces y celebrar sus flores nuevas casi casi como si fueran tus hijas (que tu esfuerzo te ha costado conseguirlas). Nace el #proyectomujeresflor. Volver a dibujar, tantos años después. Descubrir que no se me da tan mal como pensaba.

AGOSTO

Indocumentada por obra y gracias de dos críos o cómo darte cuenta en Plaza Cataluña de que te acaban de robar el monedero. Hablar de negocios con Antonio, un traductor a la medida de mis clientes. Cómo me gusta que, lo que empezó en unos tuits, se haya convertido en algo grande con el paso de los años. Convertirme en una Dama de Invierno de Marta Ponce. Rodeada de mis pelusetes, claro. “¡Mireia Belmonte! ¡Oro para Mireia!” y descubrir que se puede llorar de emoción al ver a una nadadora alcanzar la gloria a las cuatro de la mañana. Viva-la-madre-que-os-parió, Rafael Nadal y Marc López. Creo que, del grito que di, aún se acuerdan mis vecinos. El verano más caluroso de la historia y Gracia bajo las guirnaldas en su fiesta. Veinte maneras de hacer el tonto a cuatro manos (dos cabezas) con un sombrero. Reencuentros que ya no son lo que eran. Vacaciones sin vacaciones. “¿Y si hacemos el Camino?” Una decisión improvisada, dos hermanos, un destino y empezar a preparar nuestra aventura del año. 

SEPTIEMBRE

Volver a Nohales como pregonera, dos años después, y pregonar en verso, como siempre pensé que lo haría si alguna vez pregonara las fiestas de mi pueblo. (gracias Coral, Adrián y Arantxa). Mi hermano en Barcelona y pasar algunos de los días más felices de mi vida. Se escribe Kateryna y se pronuncia Luz en una mirada que ojalá nunca vuelva a ver triste. Mamushkas azules desde Ucrania. Que por el Camino de Santiago pasa la senda de baldosas amarillas. Y no lleva a Oz, pero sí a la plaza con O, de Obradorio. De orgullo de hermano. De ole por nosotros dos. Lo hemos conseguido. Aunque no nos estuviera esperando el Apóstol con el botijo ni consiguiéramos que nadie nos lleva-llevara en su bicicleta. Rubén... ¿Qué día entraba el otoño? Te quiero hermano. Gracias por hacer el Camino (el de Santiago, el de la vida) conmigo. A veces, los sueños se cumplen gracias a tu madre y tienen forma de escritorio. Una rosa esperándome en casa, para la vuelta. ¿Tengo o no tengo el mejor novio del mundo?

OCTUBRE

Feliz Cumpleaños Fanti (por, al menos, Siete más). Inktober con el #proyectomujeresflor. Una mala decisión, un regalo escogido de cumpleaños que terminó siendo una decepción y personas que, si no querían herirte, lo disimulan muy bien. Constatar que en este mundo enseña quien quiere, no quien sabe, y que estamos rodeados de malos maestros que quieren modelarte a su imagen y semejanza. Rebelarse como arma. Días de viajes a Encants, broches rusos, cuadros antiguos. Que Momo es un colgante y ahora la llevo siempre conmigo. Un Oktoberfest más soso que el del año pasado. Una gata en una maleta. Asilo Retro en la Barcelona Games World y la Madrid Games Experience y sentirme muy orgullosa de ti, Jose. Que alguien aparte los panellets de mi, por favor. 

NOVIEMBRE

La edad de Cristo. Un vídeo de felicitación de mis padres que me hace emocionarme cada vez que lo veo y una postal por mi cumpleaños muchos años después (Juncal, eres un sol). La Mirada y un nuevo proyecto que verá la luz en 2017 (gracias, Vane, por creer también en él). Diálogos en Mi Menor con Marta Ponce fuera de la pantalla (me encantó desvirtualizarte, bonita). Mi primer NaNoWriMo fallido. Una caja sorpresa de cumpleaños, una maceta-mujer-flor, un collage para enmarcarlo y, sobre todo, el saberse una querida por alguien a quien quieres tanto (gracias, Gema). Un maletín profesional de lápices de dibujo y descubrir lo bueno que es tener, en tu vida, personas que creen en ti y en lo que haces. Sobre todo si esas personas son tu hermano. Un cambio de aires muy esperado y un “quién sabe lo que traerá el destino”. Un deseo: que al menos, sea mejor que lo antiguo.

DICIEMBRE

Un Calendario de Adviento en familia y por sorpresa y 24 días cerca de los míos a golpe de video. Jose y su primer Calendario de Adviento para mi (yo para él ya voy por el tercero). Mi primer “regalo de empresa” desde que me hice autónoma: dos peperomias preciosas que vienen a engrosar mi colección de plantas (gracias, Rafa). Una cena de empresa en Tarancón, o algo. Volver a ser Reina Maja y recuperar costumbres de la infancia: volver a ver El Mago de Oz en Navidad. A través del Reflejo o cómo no se puede estar más orgullosa de tu hermano. Una petición muy especial, un “sí quiero” que no es para mi boda aunque tenga que ver con una y una celebración que toma forma con 2017 en el horizonte. Las Aventuras de Berta & Gema en Barcelona, Vol. II. Un viaje juntas escuchando nuestras canciones, una intención de robar un plato en un restaurante de carretera que no llegó a fructificar y un reírse a cántaros por cualquier cosa en cinco días. Una noche de Mesías y Haëndel en Santa María del Mar. Un subir el listón de las pelis malas hasta el infinito y más allá. Volver a odiar las despedidas. Vuelve pronto, (no tan) pequeña. Postales en el buzón y fuera de él. Una Nochebuena, la primera, lejos de casa. Una Navidad con la sensación de que no es Navidad y una mesa como las de las revistas. Una trenca soñada dentro de una caja (gracias, mamá. No sabes cuánto te quiero). Un año que termina. Un año que empieza. Un hermano casi camino de Barcelona cuando publique estas líneas... y un blog que, ocho años después, se cierra. Gracias a todos los que me habéis acompañado en este viaje. Hasta la vista

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